Por Heidi Inostroza Rojas – Máster en Desarrollo Local y Cooperación Internacional, Diplomada en herramientas Digitales para el Turismo.
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En este 8 de marzo, el sector turístico en Chile se encuentra en una etapa de evolución constante. Con una cifra récord, las mujeres hemos consolidado nuestra posición como una fuerza importante de una industria que, aunque aún está en proceso de maduración, ya representa el 48,7% de la empleabilidad total del sector.
El turismo es, por esencia, la industria de la hospitalidad. Es un ecosistema donde la capacidad de acogida, la gestión de la experiencia y la conexión humana son los pilares del servicio. En este escenario, el rol femenino no es sólo participativo, sino estratégico: cada mujer que lidera, educa o emprende genera un círculo virtuoso que inspira a nuevas generaciones a profesionalizar y elevar los estándares de este sector en desarrollo.
Un Ecosistema de Talento: Diversidad de Roles y Propósito
A pesar de que la industria aún enfrenta desafíos, el optimismo se sustenta en la fuerza con la que las mujeres estamos liderando el cambio desde diversos frentes:
- Como las empresarias: Las mujeres lideran negocios que forman parte de la oferta local. Destacan en diversos rubros, como en la gestión de agencias de viajes, la creación de una gastronomía con identidad que rescata sabores y tradiciones locales, la administración de hoteles boutique y el desarrollo del enoturismo, en viñas que maridan el vino con la cultura del territorio. Estas empresarias no solo generan empleo; ellas diseñan propuestas de valor local y desde Chile ante el mundo.
- Administradoras y Gerentes: En el ámbito corporativo, el desafío de las barreras de ascenso a la alta dirección —donde el objetivo inmediato es superar el 17% de representación en directorios— se está convirtiendo en un motor de transformación. Quienes se encuentran en la administración y gerencia de empresas turísticas aportan una visión de gestión colaborativa y eficiente. Su liderazgo asegura que la hospitalidad se traduzca en una gestión profesional, resiliente y humana.
- Emprendedoras e Innovadoras: El turismo actual es dinámico. Aquí, las mujeres participan de la vanguardia tecnológica, creando aplicaciones de viaje, espacios dedicados a la economía circular y experiencias disruptivas que responden a un viajero más consciente. La innovación femenina está rompiendo esquemas, demostrando que la hospitalidad puede ser sofisticada y sostenible sin perder su calidez. Esto incluye a las guías de turismo, quienes dan vida al territorio, conectando al viajero con la esencia de cada lugar. Junto a ellas, se encuentran las emprendedoras que rescatan el talento local de la artesanía y el turismo creativo, y las pequeñas agricultoras que acercan el patrimonio alimentario a la experiencia del visitante.
- Académicas e Investigadoras: La solidez que el sector requiere se construye desde el conocimiento. Ellas investigan y generan los datos críticos que permiten entender las dinámicas y escenarios, además, transfieren ese conocimiento para formar a las nuevas generaciones de técnico-profesionales del sector. Su labor es vital no solo en las aulas, sino también en la capacitación constante de emprendedores y trabajadores de la industria, entregando las herramientas técnicas necesarias para profesionalizar el sector y mejorar su competitividad.
- Estudiantes de Hospitalidad y Servicios, Turismo y Gastronomía:Son la promesa de la industria. Las aulas hoy están llenas de futuras líderes que ven en el turismo una carrera con propósito. Ver cada día a más mujeres en roles clave les confirma que este es un sector donde el talento femenino tiene un espacio de desarrollo real y un impacto directo en los territorios.
Desafíos como Impulso Estratégico
Visualizar el futuro con optimismo implica reconocer la brecha salarial del 17% y las barreras de ascenso no como muros, sino como la hoja de ruta de un futuro prometedor. El hecho de que hoy contemos con datos claros, una academia comprometida con la formación técnica y una comunidad de mujeres tan diversa en la industria es la prueba de que el turismo chileno, aunque joven en su desarrollo, está en su mejor etapa de transformación.
La mujer en el turismo no solo ocupa un puesto; ella crea red, transfiere saberes y proyecta hospitalidad. Somos la pieza clave que conecta la estrategia con la calidez del servicio. En este 2026, el liderazgo femenino es un activo más valioso para que Chile alcance su madurez como destino de excelencia mundial.


