Por
Antonio Faundes Merino
director de
Turismo Integral Noticias

 


Sentarse en la playa a mirar el atardecer es una visión clásica en la costa chilena. Los maravillosos colores que acompañan al sol en su aparente descenso en el horizonte hasta desaparecer, son maravillosos y objeto de millones de fotografías.

Digo aparente descenso porque en realidad es la Tierra la que gira hacia el este, en su diario rotar de 24 horas, dando la apariencia de la “caída” del sol allá al fondo, donde se pierde la mirada y el cielo se funde con el mar.

Más tarde, al llegar la noche, si está despejado y la luna en sus fases menores, la fascinante vista del firmamento con su carga de galaxias, estrellas y planetas, conforma un espectáculo digno de disfrutar.

“¡Allá va un satélite!”, gritaba en mi juventud, junto a mis hermanos y amigos, cuando de espaldas al suelo, en la oscuridad de un escondido valle de la Araucanía, junto al cerro Lau Lau, en las cercanías de Afquintúe, observábamos maravillados ese universo que se nos venía encima y en que parecía posible tomar las estrellas con la mano.

Esa fascinación juvenil constituye la esencia de lo que hoy se llama Turismo Astronómico, que no es otra cosa que mirar el cielo y descubrir, con la asesoría necesaria de los instrumentos y de los expertos, cómo está conformado ese espacio infinito donde caben desde galaxias gigantescas y agujeros negros insaciables hasta sistemas planetarios como el nuestro, girando en torno a un sol.

Chile es privilegiado, ya que posee los cielos más limpios y transparentes del mundo y, por ende, los observatorios más importantes, por lo cual estamos en una posición espectacular para ser testigos de cómo nacen las estrellas, cuál es el origen del universo, hacia dónde van los cometas, y por qué lo que vemos a miles de años luz de distancia no es lo que tenga necesariamente que existir hoy.

Pocuro, en Los Andes; Toki Kura, en Casablanca; o Nómade, en Concón, son algunos de los observatorios que puede visitar en la Región de Valparaíso para conocer más sobre nuestro hogar universal, sin el cual no podríamos existir.

(Columna escrita para el Periódico de la Costa, excelente medio que circula en las comunas del litoral de la Región de Valparaíso y cuyo editor general es el periodista Pablo Ramos Hoyuelos)