Por Antonio Faundes Merino,
Director de

Turismo Integral Noticias

 

 

El turista en sus viajes puede verse expuesto a una serie de situaciones e imponderables que lo sacan de su “mundo ideal” y lo colocan de un momento a otro en la dura realidad del destino que visita.

Les ocurrió a muchos viajeros en Nueva York, con las nevadas que impidieron toda actividad en la gran manzana; en Guadalajara y otras ciudades de México, tras la muerte de un narcotraficante líder de un cartel internacional; en Tenerife, España, con una inusual invasión de langostas, o a quienes estaban en el Medio Oriente y los sorprendió la guerra…

Ocurrió también en Chile con los incendios forestales que asolaron el centro sur de nuestro país o las lluvias torrenciales en el norte altiplánico por el llamado “invierno boliviano”.

Para qué seguir. Lo importante es que, al momento de iniciar un viaje, los turistas tomen diversas precauciones para no quedar atrapados en situaciones complejas que pueden significarles trastornos diversos, desde la pérdida de un vuelo o quedar aislados en una zona de difícil acceso, hasta la pérdida de equipajes e, incluso, sufrir consecuencias en su salud o estado físico.

Claro, hay cosas que no se pueden prever, pero, por ello mismo, al planificar un viaje hay que considerar todas las posibilidades. ¿Y qué pasa si…? Es la pregunta clave.

Para mejores respuestas es necesario informarse acerca del destino al que se viaja, tanto sobre su situación política, económica, social, estado del clima, cuáles serían los eventuales riesgos a enfrentar. Y, obtenidas las respuestas, llevar en su equipaje el equipamiento necesario y datos de contacto, como embajadas y consulados de Chile en los países a visitar.

Por ejemplo, si toma medicamentos, llevar la cantidad necesaria y agregar unas dosis extras por si fuera necesario prolongar la estadía en forma imprevista. O, para no quedar incomunicados, considerar una cantidad adecuada de minutos en su celular y activar roaming o tarjetas de prepago.

Es muy importante el rol de las agencias de viajes en la planificación de una salida, ya que estas empresas tienen personal especializado para asesorar a los viajeros tanto respecto del o los destinos seleccionados como de las precauciones que hay que tomar antes, durante el viaje y al momento del regreso.

Y el Estado también debiera estar alerta y, a través de Cancillería o de la Subsecretaría de Turismo, disponer de una “Oficina de Contingencias”, que pueda actuar con inmediatez y recursos en caso de producirse situaciones inesperadas, como sismos, incendios forestales, accidentes u otros, en donde puedan ser afectados turistas chilenos en el extranjero.

La idea es que, en caso de que un imponderable interrumpa la experiencia soñada que se está viviendo, el despertar no sea abrupto, sino que se disponga de las condiciones para enfrentar ese momento de un modo seguro para regresar a casa sin problemas.