Desde ARGELIA, Marcelo Moraga, enviado especial
—
Tipasa: la joya costera del Imperio Romano

Parque Arqueológico Occidental de Tipasa, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982, junto al Mar Mediterráneo.
Tras las memorables vivencias en Orán, Tlemcen y Annaba, nos preparamos en el histórico Hotel El-Djazair para descubrir Tipasa, en la costa mediterránea.
Abordamos los autobuses de ONAT Algeria y, tras recorrer 70 kilómetros hacia el oeste de Argel, emerge el Parque Arqueológico Occidental de Tipasa, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982.
Este enclave es considerado uno de los complejos monumentales más excepcionales del Magreb, ideal para comprender el intercambio cultural entre las civilizaciones nativas y las sucesivas corrientes coloniales entre los siglos VI a.C. y VI d.C.
Famosa por ser una de las urbes más ilustres del Reino de Mauritania Cesariense, la región atesora una riqueza arqueológica cuya profundidad cultural se remonta, incluso, a la prehistoria.
En sus orígenes, durante el periodo fenicio, Tipasa funcionó como un puerto estratégico para el atraque de navíos y el intercambio de mercancías, favorecido por su ubicación marítima y rodeado de fértiles llanuras agrícolas que cautivaron a los navegantes.
Siglos después, en el año 46 d.C., el emperador Claudio le otorgó el estatus de municipio con derecho latino, convirtiéndose un siglo más tarde en una próspera colonia romana caracterizada por una fastuosa morfología urbana y diversos estilos arquitectónicos.
Los albores del cristianismo se manifestaron en el siglo III d.C. a través de una renovación urbanística que dio paso a numerosos templos, algunos de ellos ornamentados con complejos mosaicos y patrones geométricos que ilustraban escenas cotidianas. Este esplendor continuó hasta que la región sufrió el embate de los vándalos en el año 430 d.C., para finalmente caer bajo el dominio bizantino en el siglo VI d.C.
El susurro de las olas del mar Mediterráneo se funde hoy con el eco de los siglos al adentrarse en esta mágica ciudad costera. Durante la excursión, admiramos monumentos de la más alta relevancia arqueológica, comenzando por el imponente Anfiteatro y el Teatro Romano, espacios que alguna vez albergaron el entretenimiento público y las luchas de gladiadores.
El itinerario avanza entre los vestigios de la Gran Basílica de Santa Salsa, considerada en su momento una de las mayores catedrales cristianas del norte de África, y señoriales villas que aún custodian mosaicos originales a lo largo de las antiguas calzadas del Cardo y el Decumano. El broche de oro de este recorrido de primer nivel se vive al alcanzar los acantilados, donde los antiguos templos sagrados parecen unirse con el horizonte. Contemplar las columnas de piedra caliza recortadas contra el azul intenso del Mediterráneo es una experiencia profundamente conmovedora.
El Mausoleo Real de Mauritania
El imponente Mausoleo Real de Mauritania se alza con solemnidad en una colina a unos 250 metros sobre el nivel del mar, consolidándose como una parada histórica obligatoria entre las localidades costeras de Tipasa y Cherchell.
Protegido e inscrito desde 1982 en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, este colosal monumento circular de piedra de más de 60 metros de diámetro y remate cónico, representa una obra maestra de las civilizaciones nativas del norte de África en constante interacción con el mundo mediterráneo.
Conocido localmente bajo el enigmático nombre de “La Tumba de la Cristiana” debido a los relieves en forma de cruz que adornan sus falsas puertas, este tesoro arquitectónico comparte su estatus de máxima jerarquía patrimonial internacional junto a los parques arqueológicos romanos vecinos.
Su preservación es un testimonio directo del esplendor del antiguo Reino de Mauritania y de la profunda multiculturalidad que definió a la región hace más de dos milenios.
Un gran interés internacional por este monumento radica en que se le considera el último lugar de descanso del rey bereber Juba II y de su esposa Cleopatra Selene II, la única hija de la célebre Cleopatra y Marco Antonio.
Además de sumergirse en este relato de amor y de imperios caídos, los viajeros quedan cautivados por su singular diseño híbrido, el cual fusiona armónicamente la tipología de los antiguos túmulos reales númidas con refinados toques helenísticos de columnas jónicas.
La ubicación estratégica de esta edificación regala a los visitantes espectaculares vistas panorámicas de los valles agrícolas y del mar Mediterráneo, convirtiendo esta enigmática estructura circular en una de las postales fotográficas más místicas, tranquilas y memorables de toda Argelia.
El patrimonio natural y cultural de Argelia es desconocido en la mayor parte del mundo y Latinoamérica, por eso les invitamos a conocer una tierra con gente amable que te dará la bienvenida, permitiéndote escapar del turismo masivo.
Porque Argelia representa una experiencia de turismo auténtico y fascinante en el norte de África.









