Por Antonio Faundes Merino, director de Turismo Integral Noticias
De un tiempo a esta parte, al leer crónicas, artículos, entrevistas o comentarios, se aprecian en forma frecuente y, muchas veces, sin real necesidad, ciertos conceptos que ya podrían constituir una lista de “lugares comunes” en el turismo. No hablo de destinos comunes, sino de palabras utilizadas en forma reiterativa solo para intentar realzar o destacar una actividad, noticia o proyecto.
Pareciera que es necesario lograr “la consolidación” o el “posicionamiento” de todo destino del que se habla, o que una ciudad no vale si no es “la capital de…”. Ya sea de los membrillos, de los pescados, de las flores, etc. O si no figura en los primeros lugares del ranking internacional tal o cual… “Gran logro, estamos entre los 99 mejores del mundo para…”, según la empresa tal o cual.
Tal vez los reglamentos de cierto tipo de proyectos a los que se postula para lograr financiamiento obliguen al uso de determinada terminología para lograr su aprobación… O, quizás, los autores de los artículos, discursos o comentarios respecto de ciertas iniciativas turísticas piensen que aplicando esas palabras se le da mayor realce al tema en cuestión.
Suena bonito decir “tenemos que consolidar lo realizado para así obtener un mejor posicionamiento del destino, por lo tanto, hay que poner en valor nuestra idiosincrasia y enfocarnos en sus fortalezas, de modo que los desafíos respondan a la hoja de ruta establecida y, al finalizar esta etapa, alcancemos un positivo balance”.
El texto anterior se puede tomar, copiar y aplicar a cualquier iniciativa en desarrollo y seguro que sacará aplausos del respetable. O una mirada auspiciosa del consultor a cargo de tal o cual postulación. ¡Cantinflas estaría feliz!
Tampoco se trata de eliminar estas palabras del lenguaje, lo que no tendría sentido, sino que aplicarlas realmente en un contexto adecuado, de lo contrario su uso repetitivo y sin justificación las convertirá en un lastre idiomático.
¿Y dónde están las cifras que respaldan tal o cual aseveración? Las estadísticas son la clave que debe fundamentar los más ambiciosos o especulativos argumentos.
Por lo demás, nuestro idioma castellano es tan rico en sus formas de expresión que no resulta difícil encontrar maneras distintas de plantear una idea, sustentar un proyecto o reforzar un argumento para conseguir un determinado objetivo.
“Enriquezca su vocabulario”, se titulaba una famosa sección de la antigua revista Reader’s Digest, en la que el desafío era encontrar sinónimos o antónimos de diversos términos o expresiones idiomáticas.
Tal vez en el mundo del turismo se deba también trabajar para enriquecer el vocabulario con que damos a conocer nuestras propuestas y todo proyecto o iniciativa que se intente desarrollar sea, de igual modo, un aporte al idioma.
Evitaremos así caer en lugares comunes que en nada aportan a la calidad del quehacer turístico. ¿Se puede?


