Por Heidi Inostroza Rojas, máster en Desarrollo Local y Cooperación Internacional, consultora en Desarrollo Local Sostenible, académica en INACAP (Turismo y Hospitalidad, Gastronomía). https://www.linkedin.com/in/hminostrozar/

La cuarta premiación de METCH se realizó bajo el concepto de «Mujeres en Turismo que Cambian el Mundo».
En turismo, ninguna experiencia se construye de manera aislada. Detrás de una estadía, una ruta gastronómica o una excursión de naturaleza existe una cadena de personas, empresas y comunidades cuyo trabajo conjunto determina la calidad de la experiencia. Sin embargo, conectar esos esfuerzos, generar oportunidades comerciales y construir una visión compartida sigue siendo uno de los grandes desafíos de la industria. En ese escenario, la asociatividad adquiere un valor estratégico, y la experiencia de Mujeres en Turismo Chile (METCH) ofrece una oportunidad para reflexionar sobre su alcance.
La organización, que comenzó en 2019 como una iniciativa entre amigas y se formalizó como asociación gremial en 2020, representa una forma de entender el desarrollo turístico desde la colaboración. Su propósito no se limita a reunir mujeres vinculadas al sector, sino que apunta a generar conexiones, compartir conocimientos y visibilizar liderazgos que, desde distintos territorios y especialidades, contribuyen a la actividad.
Esta perspectiva estuvo presente en la cuarta premiación de METCH, bajo el concepto Mujeres en Turismo que Cambian el Mundo y el Conversatorio “Mujeres en Ruta”. Más allá de distinguir trayectorias, los reconocimientos permiten observar la diversidad de capacidades que sostienen el turismo y preguntarse cómo podrían multiplicar su impacto cuando se conectan.
María Francisca Zúñiga Urzúa, reconocida como Mujer Impacta 2026, desarrolla Paseos Náuticos Cochrane, en Aysén, vinculando navegación, turismo aventura y conservación del patrimonio natural. Mariana Vidal Gómez, ganadora de Mujer Directiva 2026 y presidenta de la Cámara de Turismo de Pichilemu, representa la dimensión gremial de esa tarea. Ambos casos muestran que el valor de un proyecto puede trascender su operación y contribuir a posicionar un territorio.
La conexión entre actores también es fundamental para desarrollar y comercializar experiencias. Catalina Carrasco Freire, fundadora de Biotour y ganadora de Mujer Empresaria 2026, trabaja en la difusión de emprendimientos y atractivos del Biobío mediante contenidos y herramientas de promoción territorial. Por su parte, Francisca Pérez Bobadilla, distinguida como Mujer Profesional 2026, articula desde FranEnRoma una red de guías, transportistas, hoteles y agencias para coordinar viajes destinados especialmente a visitantes latinoamericanos. En ambos casos, comunicar y conectar servicios resulta tan relevante como la oferta misma.
Las distinciones Mujer Espíritu METCH, otorgada a Sofía Passalacqua Gamboa, y Premio Espíritu METCH “Isabel Allende Llona”, entregado a Bárbara Vallejos Peralta, amplían la reflexión hacia la importancia de compartir experiencias, generar vínculos y contribuir al desarrollo de otras mujeres. En este contexto, la asociación rindió un especial homenaje a la destacada escritora nacional por inspirar a tantas mujeres, por llevar a través de sus historias el nombre de Chile más allá de nuestras fronteras, y por el honor de haber aceptado que este galardón lleve su nombre. Isabel Allende sorprendió a las asistentes enviando un emotivo video de agradecimiento.

Conversatorio Mujeres en Ruta, en el que participaron María Paz Lagos, subsecretaria de Turismo; Pilar Rodríguez, fundadora de Food & Wine Studio; y Janine Valenzuela, directora de la Escuela de Hotelería y Turismo de la Universidad de Las Américas, con la moderación de Heidi Inostroza, académica y consultora en Desarrollo Sostenible.
Pero. ¿Qué se necesita para que esas conexiones se conviertan en oportunidades concretas? Esa fue una de las preguntas de fondo del Conversatorio Mujeres en Ruta, en el que participaron María Paz Lagos Valdivieso, subsecretaria de Turismo; Pilar Rodríguez Mora, fundadora de Food & Wine Studio; y Janine Valenzuela Lazo, directora de la Escuela de Hotelería y Turismo de la Universidad de Las Américas, con la moderación de Heidi Inostroza, académica y consultora en Desarrollo Sostenible.
Las preguntas detonadoras abordaron cómo las políticas públicas y la cultura de la industria pueden reducir las brechas de género; qué barreras enfrentan las mujeres al hacer crecer sus emprendimientos; y de qué manera la formación puede prepararlas para asumir nuevos roles. La conversación también puso sobre la mesa los desafíos de la inteligencia artificial y la transformación digital: cómo facilitar su adopción, qué competencias serán necesarias y cómo aprovechar estas herramientas sin perder la autenticidad que distingue a las experiencias turísticas.
Son interrogantes que van más allá del liderazgo femenino. Interpelan a una industria que necesita fortalecer capacidades, facilitar el acceso a redes y generar condiciones para que los emprendimientos crezcan y colaboren. Asociarse no significa únicamente compartir contactos: supone construir confianza, identificar intereses comunes y traducirlos en proyectos, alianzas comerciales y acciones que beneficien a más de un actor.

METCH representa algo más que una instancia de reconocimiento. Su experiencia pone en valor la posibilidad de convertir los vínculos en una plataforma de desarrollo.
Para un sector tan diverso y territorialmente disperso como el turismo chileno, esta capacidad de articulación puede marcar una diferencia. La colaboración entre alojamientos, restaurantes, operadores, proveedores, instituciones formativas y organizaciones locales permite complementar servicios, enriquecer la experiencia del visitante y fortalecer la promoción de los destinos.
En ese sentido, METCH representa algo más que una instancia de reconocimiento. Su experiencia pone en valor la posibilidad de convertir los vínculos en una plataforma de desarrollo. Porque impulsar el turismo requiere buenos proyectos y liderazgos sólidos, pero también una industria capaz de trabajar en conjunto. Cuando las trayectorias individuales se conectan, el impacto puede extenderse desde cada emprendimiento hacia los territorios y las comunidades que dan vida al turismo.


