Por Catalina Contreras, creadora del blog Porque me gusta viajar
Con playas de aguas cristalinas, sorprendentes paisajes de farellones costeros y humedales de gran importancia ecológica, la costa de la Región de Atacama constituye un destino de gran relevancia y que ofrece múltiples bondades a sus visitantes.

El humedal de la desembocadura del río Copiapó es un sitio privilegiado para avistar aves en el litoral de Atacama.
Esta zona alberga una gran diversidad de paisajes y ecosistemas, los que no sólo tienen un valor turístico y recreativo, sino que también ecológico y científico. En un recorrido por la costa de Atacama se pueden ver humedales, playas, farellones y uno de los parques paleontológicos más importantes del mundo.
Como forma de sacarle valor a estos verdaderos tesoros naturales del litoral atacameño, desde Copiapó, la capital regional, se ofrecen excursiones que llevan a conocer estos atractivos. Una agencia que ofrece este servicio es Machicua Tour Operador & Capacitaciones (www.machicua.cl), un prestador local que trabaja con guías profesionales y destaca por su enfoque integral que combina la exploración de destinos con la educación ambiental y la seguridad.
Humedal del río Copiapó, un ecosistema vital entre las dunas de Atacama
Un excelente punto de partida para explorar el litoral atacameño es el humedal de la desembocadura del río Copiapó. Ubicado aproximadamente a 36 kilómetros al sur de Caldera, este sitio conforma un verdadero oasis donde el cauce del río se funde con el Océano Pacífico, albergando una asombrosa diversidad de flora y fauna.
Este ecosistema es un paraíso para los amantes de la avifauna, funcionando como un punto crítico en la ruta migratoria de especies como la garza grande, el flamenco chileno y diversos tipos de cisnes y patos. Para facilitar la observación, el lugar cuenta con un mirador de madera que ofrece panorámicas privilegiadas, convirtiéndose en una parada obligatoria para los aficionados a la fotografía de naturaleza.
Sin embargo, la belleza de este paraje va de la mano con su fragilidad. El humedal se ha visto expuesto a amenazas como la sequía y la intervención humana, por lo que su conservación es prioritaria. En este sentido, agencias comprometidas con el entorno como Machicua enfatizan la importancia de realizar visitas responsables, instando a los viajeros a no dejar rastro y a no perturbar el descanso de la fauna local para asegurar la preservación de este tesoro ecológico.
Chorrillos: el balcón natural hacia los farellones
A poca distancia del humedal se puede observar un paisaje radicalmente opuesto, donde la abundante vegetación es reemplazada por imponentes quebradas de roca sedimentaria, conocidas como farellones.
Un punto privilegiado para observar estas curiosas formaciones geológicas es el mirador de Chorrillos. Desde este balcón natural, ubicado en la parte alta de un acantilado, se tienen bellas vistas panorámicas de la costa de Atacama.
Al ser un lugar tranquilo y generalmente poco concurrido, constituye una parada ideal en la ruta para quienes buscan contemplación. Si bien cualquier hora es adecuada para disfrutar del entorno, el atardecer es el momento ideal. El contraste entre la tonalidad ocre de los farellones y el azul intenso del Océano Pacífico se convierte en un espectáculo visual inolvidable.
Parque Paleontológico Los Dedos: un viaje de millones de años al fondo del mar

El Parque Paleontológico Los Dedos alberga una vasta cantidad de fósiles marinos de hace aproximadamente 6 millones de años.
Otro punto destacado de la costa de Atacama es su riqueza paleontológica, evidenciada por los numerosos hallazgos de fósiles de vertebrados marinos en la zona. Gracias a este patrimonio, se ha consolidado el Parque Paleontológico Los Dedos, un recinto administrado por la Corporación Paleontológica Atacama (CIAHN Atacama) y considerado un tesoro científico de relevancia mundial.
Durante el recorrido por el parque, los visitantes pueden observar fósiles in situ y reconstrucciones de especies extintas hace millones de años. Entre los hallazgos más impresionantes destaca la dentadura del megalodón, uno de los depredadores más grandes de la historia, junto a restos de peces, tiburones, pingüinos, cetáceos e incluso el curioso perezoso marino.
Este sitio ofrece una experiencia educativa excepcional a través de un recorrido guiado gratuito de aproximadamente una hora. De la mano de guías expertos, los turistas pueden profundizar en la historia evolutiva que guarda este rincón de Atacama, convirtiéndose en una parada indispensable para quienes buscan un turismo con contenido cultural y científico.
Caldera, la puerta de entrada a las bellas playas de Atacama
Una excelente forma de finalizar esta ruta por el litoral es visitando las localidades de Caldera y Bahía Inglesa. Ambas cuentan con una robusta oferta de servicios turísticos, lo que las convierte en el lugar ideal para almorzar y deleitarse con la gastronomía marina típica de la zona.
Caldera es un puerto con una historia fascinante, ya que fue un punto clave para el desarrollo del país al ser el punto de partida del primer ferrocarril de Chile. Es una parada imperdible donde se pueden recorrer hitos como la Plaza de Armas, la Iglesia de San Vicente de Paul y la Playa Mansa, el balneario más céntrico y tradicional de la ciudad.
En lo que a playas se refiere, uno de los puntos más apetecidos por los turistas son las pozas o piscinas naturales de Bahía Inglesa. Este popular balneario, ubicado a solo 5 kilómetros de Caldera, es famoso por sus arenas blancas y aguas cristalinas que le han valido el apodo del “Caribe chileno”. Sumergirse en sus aguas templadas es, sin duda, el broche de oro para una ruta soñada por las maravillas del litoral atacameño.
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NOTA: Este artículo es producto de un fampress organizado por el Programa Territorial Integrado (PTI), Turismo Montaña Ojos del Salado, CORFO, el Comité de Desarrollo Productivo Atacama, SERNATUR Atacama y CORPROA, al que la autora fue invitada gracias a la Asociación de Periodistas de Turismo de Chile (APTUR Chile).



