El Museo Interactivo Mirador (mim) reinauguró oficialmente la Rueda de Larmahue, la monumental escultura audiocinética creada por el escultor chileno Francisco Gazitúa, Premio Nacional de Artes Plásticas 2021. La ceremonia contó con la presencia del subsecretario del Patrimonio Cultural, Emilio de la Cerda; la presidenta del directorio del mim, María Paz Epelman; y el propio artista, entre otras autoridades e invitados.

Rueda de Larmahue

La Rueda de Larmahue fue concebida por Francisco Gazitúa entre 1998 y 2000, por encargo del mim, como una de las piezas fundacionales del museo.

La Rueda de Larmahue fue concebida por Francisco Gazitúa entre 1998 y 2000, por encargo del mim, como una de las piezas fundacionales del museo. Inspirada en las tradicionales ruedas de regadío —o azudas— de la localidad de Larmahue, en la Región de O’Higgins, declaradas Monumento Histórico en 1998, la escultura transformó el movimiento del agua en energía, sonido y experiencia estética.

La obra mide cerca de 45 metros de largo, con una rueda principal de 10 metros de altura, y fue construida en 48 toneladas de planchas de acero de 4 mm, plegadas, forjadas y soldadas. Su sistema hidráulico eleva el agua mediante 44 capachos hasta una bandeja superior, generando en su descenso movimiento y sonido a través de una estructura en espiral y de tubos metálicos que evocan una zampoña, instrumento emblemático de la cultura andina.

Instalada en el verano de 2000, la escultura funcionó solo por un breve período debido a fallas mecánicas concentradas en el motor, el reductor y el sistema de transmisión de la rueda mayor, permaneciendo detenida durante más de dos décadas.

Francisco Gazitúa Costabal, Premio Nacional de Artes Plásticas 2021, junto a Federico Assler Brown, Premio Nacional de Artes Plásticas en 2009.

Francisco Gazitúa Costabal, Premio Nacional de Artes Plásticas 2021, junto a Federico Assler Brown, Premio Nacional de Artes Plásticas en 2009.

“Es bueno decir cómo se hizo esto. Lo hicimos con un grupo de trabajadores, arriba de un cerro, en una cantera, durante un año y medio que nos demoramos en construir. En ese tiempo no había laser, se hacía todo con galletera. Nosotros no trabajábamos por plata, sino que por vocación artística y la cultura se expande cuando hay gente que está atenta a su destino, a su vocación. Y así lo hicimos. Y esta Rueda nos deja eso, una actitud de un pueblo entero unido a sus artistas”, afirmó el creador de la obra, Francisco Gazitúa.

El proyecto de recuperación contempló cuatro grandes líneas de trabajo: la restauración de la estructura metálica —que incluyó evaluación estructural, reparación de componentes dañados, remoción de óxido mediante tecnología láser de última generación y pintura con recubrimientos de alta durabilidad—; la reparación del espejo de agua y la implementación de un nuevo sistema de filtraje y tratamiento; la renovación completa de la instalación eléctrica, con ductos subterráneos, nuevo cableado e iluminación del entorno; y mejoras al mecanismo principal, con ajustes técnicos para garantizar estabilidad y funcionamiento continuo e incorporación de un nuevo sistema de frenos.

Gran parte de estos trabajos fue ejecutada por los equipos técnicos internos del mim, lo que fortaleció las capacidades propias del museo y garantizó la sostenibilidad futura de la pieza. El proceso contó además con el apoyo del ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Rueda de Larmahue

La obra mide cerca de 45 metros de largo, con una rueda principal de 10 metros de altura, y fue construida en 48 toneladas de planchas de acero de 4 mm, plegadas, forjadas y soldadas.

“Este es un acontecimiento, no solo por haber podido reunir a todo el equipo del museo con quienes dieron origen a la obra, sino también por su importancia que vincula tradición rural, de la zona de Larmahue y Pichidegua, que Gazitúa conoció cuando era niño; en una obra contemporánea de gran belleza y cinética, que reinterpreta el sistema de elevación del agua. Esta pieza estuvo parada, por su misma lógica de complejidad ingenieril, y el equipo del museo logró recuperarla e incorporar ese conocimiento técnico para el mim, cosa de poder mantenerla operativa para que la vean las personas. Es una gran noticia para el país y para el museo”, comentó Emilio de la Cerda, subsecretario del Patrimonio Cultural de Chile.

La reapertura de la Rueda de Larmahue marca un hito en el plan de recuperación patrimonial que el mim viene impulsando desde 2022, y que tiene como eje central devolver a los visitantes las obras y experiencias que definieron el espíritu fundacional del museo.

Rueda de Larmahue

El autor, invitados y demás asistentes a la inauguración de esta nueva etapa de la Rueda de Larmahue.

“Cuando nuestro director ejecutivo, Enrique Rivera, llega en 2022, se encontró con una carta donde se indicaba que el mim había decidido donar esta escultura a la Municipalidad de Pichidegua, porque había una sensación de que no podíamos honrar esta obra. Pero las instituciones las hacen las personas con visión y con cariño, y con su equipo tuvieron la visión y ambición de lograr lo que estamos haciendo hoy”, expresó María Paz Epelman, presidenta del directorio de la Fundación Tiempos Nuevos.

El público podrá ser parte de esta nueva etapa de la Rueda de Larmahue a través de una actividad de mediación sobre patrimonio hídrico de la Región Metropolitana, inspirada en el vínculo histórico de la obra con la gestión del agua. La experiencia se realizará en dos horarios, a las 12:00 y a las 15:00 horas, con inscripción previa, y permitirá a las y los visitantes interactuar con distintos dispositivos de mediación para profundizar en la relación entre agua, territorio y patrimonio. La iniciativa se suma a las actividades complementarias que ofrece el museo.

Sobre el artista

Francisco Gazitúa (Santiago, 1944) es uno de los escultores chilenos más destacados de su generación. Se formó en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile y desarrolló estudios y trabajo en escultura en Inglaterra. Su obra se distingue por la exploración de la materialidad —madera, piedra y metal— y por un interés constante en el vínculo entre arte, conocimiento y paisaje. Además, es un destacado formador de escultores en distintas universidades chilenas.