Desde ARGELIA, Marcelo Moraga, enviado especial
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Orán, también conocida como la ciudad radiante, su nombre proviene del árabe Wahran, que significa «dos leones», en referencia a la antigua presencia de leones en la zona.

Orán, también conocida como la ciudad radiante, su nombre proviene del árabe Wahran, que significa «dos leones».
Es la segunda ciudad más importante de Argelia, ubicada hacia el oeste de la costa del mar Mediterráneo, es un importante puerto comercial, industrial y cultural.
La ciudad destaca por su fascinante historia, su vibrante cultura y sus influencias arquitectónicas, que incluyen legados otomanos, franceses y un fuerte pasado español.
Tour por el Centro Histórico de Oran
En Orán los panoramas para el turista son diversos y numerosos. Por ello, luego de nuestro desayuno en el Grand Hôtel d’Oran iniciamos una caminata por su centro histórico. En la primera parada nos sorprende el edificio de Banco de Crédito Popular Argelino, construido en 1907, con una distintiva torre esquinera de estilo neomorisco o arabisance, decorada con un llamativo friso de mosaicos y azulejos en tonos azules y turquesas en su parte superior.
Un par de cuadras más adelante, el guía turístico nos presenta el Royal Hotel de Oran, inaugurado en 1920.
Con una arquitectura de estilo Haussmanniano, destaca por sus balcones julieta, fachadas de piedra blanca y techos inclinados típicamente parisinos.
Su decoración actual rinde homenaje a la cultura argelina, conservando una valiosa colección de réplicas y obras originales del célebre pintor orientalista François Dinet (Alphonse-Étienne Dinet), considerado un tesoro nacional en Argelia. fue incluido oficialmente en la red internacional Historic Hotels Worldwide.
Nuestra caminata continúa por el Boulevard de la Soummam, para encontrarnos con el Licee Pasteur, donde estudió en su niñez el diseñador de modas Ives Saint Laurent, quien nació en Orán.
Otro famoso nacido en Orán fue Albert Camus, escritor, periodista y filósofo, Premio Nobel de Literatura en 1957; y por eso, al pasar por el bar Le Cintra nos enteramos que era su lugar favorito, pues lo vivía como el mirador perfecto de la juventud oranesa e inspirarse en sus obras literarias.
Plaza 1 de noviembre de 1954 en Orán
Llegamos caminando por la misma calle donde pasaba el moderno tranvía de la ciudad a la Plaza de principal de Oran, llamada Plaza 1 de noviembre de 1954, en conmemoración del inicio de la Revolución de Argelia.
Es un hermoso conjunto urbano formado por edificios como la Municipalidad de Orán, El Teatro de la Ópera y otros cercanos como mezquitas, la Gran Sinagoga de Orán y la Catedral del Sagrado Corazón (Cathédrale du Sacré-Cœur) que hoy acoge la Biblioteca Municipal de Orán.

Edifico de la Municipalidad de Orán, que destaca por su estilo neoclásico y las esculturas de dos leones de bronce.
Tras la independencia de 1962, el gobierno de la República Argelina renombró los principales espacios públicos, cuyo nombres hacían referencia a su pasado colonial.
Es así como, el centro de la plaza exhibe un obelisco dedicado al Emir Abdelkader, el histórico líder militar considerado el padre de la resistencia argelina contra los invasores franceses y un líder musulmán pacífico, que salvó miles de cristianos en Damasco el año 1860.
Municipalidad de Orán y la Ópera
La ciudad de Orán cuenta con un rico legado arquitectónico fruto de su historia multicultural.
La Municipalidad de Orán destaca por su estilo neoclásico y las esculturas de dos leones de bronce esculpidos por Auguste Caïn en su escalinata de entrada.
Al dirigir nuestra mirada hacia la derecha aparece la Ópera de Orán, un impresionante edificio inaugurado en 1907, diseñado con estilo barroco y neoclásico francés.
La fachada de la ópera está coronada en su parte central por una colosal estatua que representa a una musa con una cítara en la mano, flanqueada por otras dos esculturas que otorgan profundidad visual.
Sus dos extremos elevados, que recuerdan a pequeñas torres o minaretes, evocan el glamour y la opulencia de la Belle Époque mediterránea.
Se siente el glamour y la opulencia de la Belle Époque mediterránea al ingresar en el hall central de la Opera de Orán y contemplar la gran escalinata de mármol, enormes lámparas de cristal junto a su sala principal en forma de herradura, con capacidad de 650 espectadores distribuidos en cuatro niveles. Está sensación se acrecienta al revisar su cartelera nacional e internacional de obras de teatro, conciertos de música tradicional, stand-ups y ballet.
La gran Estación de Tren de Orán
Muchas veces, a nivel internacional, el patrimonio se restaura y se muestra vacío, sin uso por la población actual de un destino turístico, lo que obliga a sus visitantes a imaginarse todo.
Pero una cosa que deja memorias imborrables a un viajero es conocer patrimonio en uso actual y en movimiento.
Esa es la sensación que nos deja la Estación de Tren de Orán, complejo arquitectónico inaugurado en 1918, de estilo neo-morisco o indochino, que simula la silueta de una mezquita e integra símbolos religiosos de diversas culturas en su decoración exterior, declarado patrimonio cultural nacional y que sigue en operación diaria como el principal motor de transporte ferroviario del oeste argelino.
La Estación de Tren de Orán conserva casi intactos sus elementos de principios del siglo XX, como la torre del reloj que domina el paisaje de la plaza exterior.
El interior de la estación está decorado con impresionantes mosaicos de cerámica tradicional en tonos azules, verdes y ocres, combinados con altos techos de madera tallada y estructuras de hierro forjado.
Además, conserva en uso las boleterías de madera originales, grandes ventanales en arco de herradura y una luz natural que se filtra creando una atmósfera nostálgica que transporta a los viajeros a la era dorada de los viajes en tren.
Nuestra caminata urbana por el centro histórico de Oran culmina de forma espectacular al asomarnos al Boulevard de l’ALN, el legendario paseo marítimo oranés. Este mirador mediterráneo ofrece un balcón único hacia el puerto comercial y las aguas azules del norte de África, donde el vaivén de los barcos y el sonido de las gaviotas te acompañan en cada paso.
Plaza de Toros de Orán: una rareza en el continente africano
Uno de los atractivos más singulares y sorprendentes de este itinerario es la plaza de toros de Orán, conocida popularmente como Las Nuevas Arenas o la Nueva Plaza de Toros.
Inaugurada en 1910 durante el período de influencia europea, especialmente española, esta imponente estructura de estilo ecléctico es la única plaza de toros conservada en todo el continente africano.
Su imponente fachada y graderíos evocan una época de espectáculos taurinos que congregaba a miles de espectadores en el corazón del Magreb.
Ubicada al suroeste de la ciudad de Orán, en el barrio de Eckmühl, el edificio tiene unos 12 metros de altura, un amplio ruedo central, graderías escalonadas concéntricas con un aforo para 10.000 espectadores. Desde la Independencia de Argelia, en 1962, dejó de usarse como Plaza de Toros.

Tras haber pasado décadas en el abandono y el deterioro, el monumento fue sometido a una completa restauración.
Tras haber pasado décadas en el abandono y el deterioro, el monumento fue sometido a una completa restauración. Actualmente la Plaza de Toros de Orán funciona como un centro cultural y sitio de interés histórico y turístico.
Hay visitas guiadas a público en general que explican la historia de la plaza de toros, el pasado cosmopolita de Orán y el diseño acústico del lugar, pues puedes desde el centro de la arena hablar sin micrófono y todos los espectadores escuchan.
Para los visitantes y turistas hay diversos espacios o tiendas de artesanías, pintores, manualidades y escultores argelinos ubicados en espacios interiores de los pasillos bajo las gradas. En esta parte de la Arena de Toros, antiguamente funcionaban como bistrós, tabernas y bares donde la población española local consumía tapas y caracoles.
Eventualmente, la arena central y las gradas se aprovechan para conciertos de música tradicional u obras de teatro al aire libre, aprovechando la espectacular acústica circular de la estructura.
Nosotros coincidimos con un campeonato deportivo de Petanca en la Plaza de Toros, un deporte de precisión que consiste en lanzar bolas metálicas lo más cerca posible de una pequeña bola de madera llamada boliche.
El jugador debe realizar los movimientos con los pies juntos, de ahí su nombre, que proviene del idioma provenzal que usaban los colonos franceses en Argelia.
Hoy caminar por las gradas de la Arena de Toros vacía permite imaginar la atmósfera de un anfiteatro romano adaptado a los tiempos modernos. Es un testimonio arquitectónico único que demuestra la fascinante mezcla de culturas y la diversidad de influencias que han moldeado la identidad de Orán.
Museo Nacional Ahmed Zabana, arte y memoria
La inmersión histórica cultural sobre Orán tiene su epicentro en el Museo Nacional Ahmed Zabana, un santuario que resguarda la identidad y el orgullo argelino.
La sección El Moudjahid del museo es un espacio sagrado dedicado por entero a la Revolución de Independencia (1954–1962).
A través de fotografías históricas, testimonios, objetos personales y documentos de la época se rinde homenaje a los héroes de la resistencia y al propio Ahmed Zabana, quien nació en Orán y fue el primer luchador de la resistencia argelina ejecutado en la guillotina por las autoridades coloniales francesas el 19 de mayo de 1956.
En sus salas de arte contemporáneo, pudimos conocer una exquisita colección de pintura argelina que abarca desde principios del siglo XX hasta los creadores actuales. Los lienzos narran, a través de pinceladas llenas de luz y texturas, la evolución estética del país, la vida en el desierto y la vida urbana de sus ciudades costeras.
En el Museo Nacional Ahmed Zabana de Orán hay evidencia de asentamientos humanos primitivos más antiguos del oeste argelino (del Paleolítico).
Su sala de prehistoria custodia una vasta colección de herramientas de piedra tallada.
Avanzando en el tiempo, las salas dedicadas a la arqueología y la historia deslumbran con mosaicos romanos monumentales rescatados de la antigua ciudad de Portus Magnus.
Además, se exhibe una colección de monedas antiguas y vestigios que narran la evolución Orán desde sus orígenes islámicos y andalusíes hasta la ocupación española y otomana.
La riqueza identitaria del Magreb se despliega en su renovada sala de etnografía, un espacio que funciona como vitrina de la cultura viva de Argelia a través de trajes tradicionales como la elegante Blouza oranaise, alfombras saharianas y joyería bereber de la región de Cabilia.
El recorrido por el museo sorprende al ingresar a la sala de historia natural, donde la biodiversidad local cobra protagonismo. Esta sección resguarda una muestra de taxidermia marina y terrestre, que incluye tiburones, calamares gigantes y langostas capturadas en la bahía de Orán, combinada con colecciones botánicas y de mariposas.
La Costa de Orán: playas, acantilados y sabor mediterráneo
Nuestra jornada continúa por una carretera que bordea la espectacular línea costera del oeste de Orán.
En el trayecto dejamos atrás Cap Falcon y Aïn Turck, bellas localidades costeras donde los acantilados se funden con playas de arena dorada. Estos destinos gozan de una animada vida turística tanto en el verano como el resto del año, ya que el clima mediterráneo de Argelia regala temperaturas agradables en cualquier estación.
Tras recorrer 30 kilómetros desde Orán, llegamos a la localidad de Bousfer para el almuerzo. El punto de encuentro es la mítica playa de Les Andalouses, un extenso paraíso de aguas tranquilas que debe su nombre a los refugiados andalusíes expulsados de Al-Ándalus (España), quienes se asentaron en esta región hace siglos.
El Gaada El Andaloussia es el restaurante que nos recibe. Con una imponente vista al mar y un escenario para presentaciones en vivo, este establecimiento ubicado en el Complejo Les Andalouses ofrece una experiencia gastronómica inmersiva que combina la alta cocina tradicional con la música andalusí.
Nuestro menú comenzó con una entrada de Harira Oranaise acompañada de pastilla de pollo. Como plato principal, disfrutamos de un cordero cocinado a fuego lento durante siete horas, servido con una salsa reducida, ajo confitado y una guarnición de papas y verduras glaseadas. El broche de oro fue un fondant de chocolate negro con centro fundido y helado de vainilla.
Al terminar el almuerzo, visitamos el Centro de Talasoterapia Le Patio Andalou. Este santuario de salud y bienestar de 4,000 m² se encuentra dentro del histórico Complexe Touristique Les Andalouses
El espacio cuenta con piscinas de agua marina climatizada y vistas panorámicas al mar Mediterráneo, además de áreas de hidroterapia, saunas secos y baños turcos tradicionales.
Entre sus servicios destacan los tratamientos de talasoterapia —que combinan baños en agua de mar rica en minerales con caminatas contracorriente—, terapias corporales con envolturas de lodos marinos, algas o arcillas terapéuticas, y masajes relajantes, descontracturantes o bajo ducha horizontal de agua de mar.
El centro ofrece también paquetes completos que incluyen alojamiento en el resort, desayuno, cena y acceso total al circuito de spa.
El trayecto de regreso a Orán avanza entre colinas salpicadas de vegetación autóctona y vistas infinitas al horizonte, despidiendo el viaje con una perspectiva refrescante e indómita de la geografía argelina.
El Fuerte y la Capilla de Nuestra Señora de Santa Cruz: testigos en las alturas
Ascender los más de 400 metros sobre el nivel del mar del monte Murdjadjo es emprender un viaje en el tiempo hacia la época de la dominación española, guiados por la silueta del imponente Fuerte de Santa Cruz. Construida en el siglo XVI, esta fortaleza militar de gruesos muros de piedra se alza como el guardián eterno de la bahía de Orán.
Recorrer sus pasillos de roca y asomarse a sus antiguas troneras permite comprender su relevancia estratégica histórica, al tiempo que regala una de las vistas panorámicas hacia el mar Mediterráneo más impresionantes de todo el norte de África.
A pocos pasos del fuerte emerge la Capilla de Notre-Dame de Santa Cruz, un santuario de profunda espiritualidad y recogimiento coronado por una majestuosa estatua de la Virgen María. Erigida a mediados del siglo XIX tras una devastadora epidemia de cólera, la capilla destaca por una impecable fachada blanca que contrasta de forma sublime con el azul del cielo y el fondo infinito del Mediterráneo.



















