Por Antonio Faundes Merino, director de Turismo Integral Noticias

En un hogar, cuando se hacen escasos los recursos para atender las necesidades familiares no queda otra cosa que generar más ingresos. Sería absurdo dejar de almorzar o cenar, o no comprar la ropa o el calzado necesarios. Es imperioso que el dueño de casa salga a trabajar en aquello que mejor le resulta a fin de obtener los fondos que requiere para sostener su grupo familiar.

A nivel país las cosas son, esencialmente, iguales. Ante una crisis económica hay dos caminos. El que tomó el Gobierno: recortar gastos en las áreas que supuestamente menos necesitan los recursos. O el camino más complejo, pero menos perjudicial: generar más ingresos a través de las actividades que tienen mejores perspectivas de crecimiento y desarrollo.

Obviamente, una de las prioridades debe estar en la producción minera, en especial de cobre, que es la base de la economía. Y, en este caso, las perspectivas son positivas, ya que, por diversas situaciones ocurridas en el mercado global del metal rojo, todo apunta a que en 2026 el precio de la libra superará los 5 dólares, algo histórico que permitirá recursos extras para el Estado chileno.

También está la agricultura con las exportaciones de diversos productos que generan igualmente importantes recursos para el Estado, como uva, cerezas, arándanos, manzanas, paltas, kiwi, ciruelas, entre otros.

Y otro de los sectores que entregan un importante aporte al Estado es el turismo. Se trata de un motor clave para el desarrollo económico que aporta aproximadamente un 5% del Producto Interno Bruto (PIB), en cifras del primer trimestre de este año (Subsecretaría de Turismo), porcentaje que podría crecer si en vez de quitarle recursos a la promoción, éstos se incrementaran.

El sector aportó más de US$3.600 millones en ingresos por turismo internacional, superando exportaciones tradicionales como el vino embotellado y la uva de mesa.

“El turismo es mucho más que viajes y descanso. Es una actividad económica estratégica para el país, generadora de empleo, ingreso y bienestar para miles de familias a lo largo de Chile. Solo en lo que va del año hemos recibido a más de 2,4 millones de turistas internacionales, y el gasto que han realizado ya crece sobre un 48% respecto al año anterior. Además, estamos hablando de un sector que ya emplea al 7,4% de los trabajadores del país y que aporta más de US$3.600 millones en divisas, lo que nos posiciona como un actor relevante dentro de la economía nacional”, planteó la subsecretaria de Turismo, Verónica Pardo, en mayo pasado.

En tanto, la cifra de extranjeros que visitaron Chile en el primer semestre de 2025 llega a 3.169.082 turistas, con un aumento del 32,6% respecto al mismo período de 2024 (cifras de Sernatur).

Este desempeño refleja cómo el turismo no solo dinamiza la economía, sino que también fortalece el empleo, la inversión regional y la imagen internacional del país.

Valga recalcar que el gasto de los turistas es muy diverso, ya que abarca alojamiento, alimentación, transporte, actividades recreativas y compras, todo lo cual genera ingresos directos y apoya a sectores como la gastronomía, el comercio y los servicios. Todo ello mejora la calidad de vida local y promueve el crecimiento de pequeños negocios y emprendimientos locales.

El turismo genera empleos directos en hoteles, restaurantes, agencias de turismo, tiendas de artesanía, e indirectos en líneas aéreas, embarcaciones, buses, etc. Asimismo, incentiva la inversión nacional y extranjera en infraestructura hotelera, centros recreativos, rutas turísticas, etc.

En términos país, el turismo reduce la dependencia de sectores tradicionales como la minería o la agricultura y aumenta la resiliencia frente a crisis económicas globales.

Y, como ventajas extras para el planeta y las personas, incentiva la conservación del patrimonio natural y cultural, además de estimular prácticas turísticas sostenibles y responsables.

Ahora, es razonable suponer que los expertos económicos del Gobierno tienen muy claros todos estos conceptos y saben que la única manera de aumentar el ingreso de turistas al país, para lograr más recursos por el gasto que realizan, es a través de una potente promoción en los mercados internacionales.

Entonces, si ellos tienen claros estos argumentos, ¿por qué en vez de disminuir el presupuesto de promoción turística internacional, como propone el Gobierno, no lo aumentan? ¿No lo entienden… o no lo quieren entender?