Por Antonio Faundes Merino, director de Turismo Integral Noticias

Hay una actitud que debiéramos considerar básica en el mundo del turismo: ser buenos anfitriones. Igual que como dueños de casa, cuando recibimos a las visitas en la puerta del hogar y las acogemos con un saludo y una sonrisa… ¿Por qué, entonces no siempre lo hacemos cuando llegan los turistas (visitas) a nuestro país (hogar)?

Así como es necesario exigir a los visitantes un comportamiento respetuoso con nuestra cultura, costumbres y patrimonio, también es justo que, como anfitriones, tengamos un comportamiento de respeto hacia ellos. Son muchos los gestos en contrario que deberíamos corregir y/o erradicar para que quien llega como turista a nuestra patria se sienta desde un comienzo acogido.

Para empezar, el capitán del avión, si es una aerolínea chilena, debiera dar la bienvenida primero que nadie. “Señores pasajeros, hemos cruzado la frontera norte de Chile y ya estamos en territorio nacional. Sean bienvenidos a esta larga y angosta faja de tierra que les espera con gusto para que se sientan como en casa” … Seguro que enseguida se escucharían aplausos… Tal vez ya lo hacen, pero hay que reiterarlo.

O el encargado de la agencia de viajes que recibe a un grupo de turistas en la terminal aérea. “¿Cómo han llegado? ¿Qué tal el vuelo? Bienvenidos a Santiago, la capital de Chile les desea una grata estadía. ¿Me acompañan al bus?” … Más aplausos…

El recepcionista del hotel. Otra bienvenida y más aplausos de los visitantes. Lo cierto es que este tipo de gestos y actitudes no son tan comunes como debieran serlo. Al contrario, es muy probable que en el aeropuerto se acerque un taxista no autorizado y reciba al turista con una sonrisa que esconde un mal rato seguro al momento de pagar la carrera… O que, al bajar las maletas en el hotel, un maleante se acerque escurridizo e intente sustraer un par de maletas… O, al salir a la calle, le roben el celular… Eso no tiene nada de bienvenida… Y hay que combatirlo con fuerza.

Me pregunto… ¿Hay algún tipo de enseñanza especial que se entregue a los taxistas oficiales del aeropuerto de Santiago para recibir a los visitantes? Sería muy valioso que, además de las palabras de bienvenida, el conductor les entregara datos básicos de Santiago, sus atractivos, el clima o las últimas grandes novedades… “Les cuento que estamos en pleno otoño y después de las 18:00 horas comienza a bajar muy rápido la temperatura… Y es mejor abrigarse…”. O… “¿Sabían que acaban de inaugurar un nuevo teleférico en el cerro San Cristóbal?” …

¿Y alguna enseñanza especial a los garzones de los restaurantes? … Si el local está en el centro, no estaría mal un poquito de historia… “Además de la carta con el menú, me gustaría contarles que este local está a pocos pasos de la Plaza de Armas, donde están la Catedral, el Museo Histórico y la Municipalidad de Santiago” … O… “¿Y sabían que bajo el centro de Santiago existió una ciudad inca y que por eso Pedro de Valdivia eligió este valle para fundar la capital?” …

Esto se puede replicar en muchos puntos de contacto del visitante con sus anfitriones, como buses turísticos y trenes del recuerdo o destinos como museos, inmuebles patrimoniales, viñas, etc., que tienen su propia historia.

Sería valioso iniciar una campaña comunicacional en este sentido para sorprender al turista con datos y actitudes que, con seguridad, comentará con sus amigos al retornar a casa.

Aún más, en las escuelas de hotelería, turismo y gastronomía debiera existir (si ya no lo hay), un curso sobre cómo ser buen anfitrión en las más diversas situaciones en que nos toca recibir o compartir con visitantes extranjeros. De eso se trata. Tal vez algún día los turistas puedan decir que el sello de Chile es ser buen anfitrión. ¿Por qué no?